02 noviembre 2009

Refuerzos negativos (y positivos)




Noto, de un tiempo a esta parte, que muchas organizaciones comienzan a tener claro que si hay alguien que puede sacarlas de este “bache” es su gente. En definitiva, que el componente humano marcará la diferencia.
Por eso aumenta la ocupación de las empresas en gestionar su capital humano. Hasta hace muy poco no existía esta conciencia de forma tan clara.

Hemos avanzado un paso en cuanto a saber: ¿Sobre qué actuar? las personas. Y en concreto sobre su motivación.

Comencemos por la parte fea. El refuerzo negativo. O en otras palabras, hacer notar a las personas lo comportamientos inadecuados en esa cultura organizativa.
Hay quien piensa que están sobre valorados y por tanto sobre utilizados. Sin embargo en nuestra experiencia están más mal utilizados que sobre utilizados y por eso conllevan pobres mejoras a medio plazo.

Un empleado llega a su puesto de trabajo con retraso. Su jefe desde el otro extremo de la oficina no dice nada, sólo le mira fijamente y consulta su reloj. Esto es lo que estila hoy en día. Es decir, una respuesta personal del jefe, no una sanción prevista, y por tanto aleatoria en función del estado de ánimo de jefe en cuestión.

Los refuerzos negativos pretenden corregir conductas y mantener una disciplina mínima que todos deben cumplir. Desde ese punto de vista supone un elemento para evitar la desmotivación. Imaginemos que mi compañero llega tarde a diario y no reciben ningún tipo de refuerzo para que deje de hacerlo. No sólo persistirá en la conducta. Además yo que observo la situación comprendo que no ocurre nada si se llega tarde y haré lo propio. De esta manera entraremos en un espiral de: “si a él se lo permiten, a mi seguro que también”. Esa es una organización en la que: no pasa nada si se incumple una norma.